Thë Omën

Si hablamos de música electrónica en España, Thë Omën está considerado por los entendidos, los profesionales y el público en general, como uno de los grandes detonantes de lo que, a día de hoy, se ha convertido este género en nuestro país.

Desde que abre sus puertas, el viernes 11 de Febrero de 1994 y durante aproximadamente un año y medio, hasta su cierre, el sábado 15 de Julio de 1995, sus sesiones marcan un antes y un después en lo que a cultura de club se refiere.

Cola Entrada The Omen

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El Club

Un local con capacidad para unas 900 personas llamado Club Imperator, situado en el número 59 de la calle Fernández de los Ríos, era una antigua boite reacondicionada en discoteca, un sitio con Historia, que ya en la década de los años 60 albergó algunos de los mejores conciertos que se celebraron en Madrid, con artistas como Julio Iglesias, Serrat, Raphael, Salomé, Nino Bravo, Tom Jones, Rita Pavone, y muchísimos más.

El Club Imperator llegó a ser la sala de fiestas más célebre de su época, y 30 años después, ese mismo local del barrio de Argüelles, volvió a recuperar su esplendor con Thë Omën gracias a la música electrónica.
Todos los fines de semana a primera hora de la noche, se formaban en la calle grandes colas de gente que venía desde todos los puntos de España, nadie se lo quería perder.

Según entrabas por la puerta ya sentías la energía que desprendía ese sitio, bajabas las escaleras y empezabas a escuchar la música, unos cuantos escalones más y podías distinguir perfectamente el tema que estaba sonando, llegabas a la zona principal y allí estaba la cabina (una isleta ovalada situada a pie de pista y elevada a unos 50 cm sobre el nivel del suelo), las barras para pedir la bebida (tres en total), el sound system (dos torres de altavoces y dos cajones de sub-grabes a los que la gente se subía para bailar), la oficina, el cuarto de máquinas, los baños y la salida de emergencia.

No había más, ni mesas, ni sillas, ni una decoración especial, un local diáfano y sencillo.

Thë Omën era un sitio para bailar y dejar volar la imaginación, lo que realmente tenía importancia era la música, el sonido, y las luces.

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La música

Los Disc jockeys oficiales eran Yke y Oscar Mulero, ellos se encargaban de investigar, buscar y seleccionar toda la música que pincharían durante el fin de semana en el club. En aquella época no había internet, para conseguir la música tenían que ir a las tiendas de discos y escuchar un montón de vinilos para después seleccionar solo los mejores, incluso viajaban a otras ciudades europeas para conseguir otros discos más exclusivos que no llegaban a Madrid.

Durante el año y medio que Thë Omën permaneció abierto, Yke y Oscar consiguieron recopilar más de 1.500 temas, algunos solo sonaron una o dos veces, pero en cambio otros se repetían durante algún tiempo en todas las sesiones y hoy en día, se han convertido en auténticos himnos difíciles de borrar de nuestra memoria.

Muchos, describen sus sesiones como un auténtico viaje, compuesto por tres diferentes partes bien marcadas, que al final de la noche formaban un todo; La apertura, el desarrollo central y el cierre.

La apertura de la sala era a las 00:00, la gente empezaba a entrar y se iba colocando en las barras, en los laterales y en el fondo, la sesión siempre comenzaba con música Ambient, que poco a poco se iba mezclando con el IDM europeo más vanguardista, artistas como Autechre, KLF, Pete Namlook, Biosphere, o Higher Intelligence Agency entre otros muchos, que durante aproximadamente una hora iban poniendo a todo el mundo en situación preparándolos para lo que vendría después.

Alrededor de la 01:00/01:30 cuando llegaba el momento de abrir la pista de baile, las atmósferas de Ambient dejaban paso al trance más melódico y a la profundidad de un techno que invitaba a sumergirse en sus canciones, se subía un poco más el volumen, y la gente empezaba a bailar en todo el local (algunos ya no pararían en toda la noche) en ese momento comenzaba el desarrollo central de la sesión, durante el cual se iban incorporando estilos como el Psychedelic trance o el acid techno, el hard trance o el techno más oscuro y contundente de la época.

Sobre las 05:40/05:50 se empezaba a preparar el cierre, porque pasadas las 06:00 no se podía poner más música y por lo general se cerraba con la sala llena y la gente pedía que sonara un último tema.

El tema del cierre era muy importante y normalmente siempre solía ser el mismo, en Thë Omën durante mucho tiempo fue el ya conocidísimo “The House of House” del colectivo belga “Cherrymoon Trax”.

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El sonido

Un equipo de la marca JBL con 10.000 vatios de potencia repartidos en dos torres de altavoces que incluían grabes, medios y agudos, más dos cajones de sub-grabes, todos ellos colocados al fondo de la sala y en frente de la cabina, instalado y revisado periódicamente por la empresa Tecaudio, que fueron los responsables del sonido en salas tan importantes como New World y Over Drive, entre otras.

El equipo de sonido fue una de las claves del éxito en Thë Omën, pero por desgracia también fue la causa principal del cierre, el local no contaba con una buena insonorización y no estaba preparado para albergar tanta potencia. Así que tras año y medio, acumulando denuncias de los vecinos por ruido, hubo que echar el cierre.

Las luces

Sin duda uno de los grandes atractivos del local, un equipo compuesto por un láser de varios colores instalado por la empresa Tecnoradio, un robbozap, cuatro Roboscans y cuatro robocolor de la marca Martin, cuatro lámparas flash que estaban encendidas durante gran parte de la noche, varios focos de colores fijos y la luz negra que se usaba al principio de la sesión.

Todo ello controlado por LJ Pájaro, que con su destreza y habilidad enriquecía la experiencia y ayudaba a sentir la música de otra manera mucho más completa.

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Un gran equipo humano

Desde el director general hasta el personal de limpieza, pasando por Disc jockeys, light jockeys, relaciones públicas, porteros, camareros, recoge vasos, técnicos de sonido, diseñadores gráficos, imprenta, contables, y personal de mantenimiento.

Todos ellos son, los que realmente hicieron que Thë Omën fuera una realidad.
Y por supuesto VOSOTR@S, EL PUBLICO que durante un año y medio hizo posible que se creara la magia, llenando la sala fin de semana tras fin de semana y manteniendo vivo su recuerdo durante estos 25 años. Sin vosotr@s esto no hubiera sido posible.

Muchas gracias a tod@s por hacer que este sueño sea inmortal.

Thë Omën Acoustic Pressure.

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